jueves, 13 de diciembre de 2018

Las 8 revelaciones que todas las mujeres deben saber de sí mismas


Por @roxpsicocreando

1. La fraternidad es al hombre, como la sororidad es a la mujer. Sororidad, deriva del latin “sor” que significa hermana, es decir hermandad entre mujeres. La sororidad es una propuesta de cultura que promueve fortalecer los vínculos entre mujeres, y de ésta forma desmitificar aquél dicho popular de “mujeres juntas ni difuntas”.

2. El sol es al hombre, como la luna es a la mujer. Arquetípicamente, la luna es el simbolo femenino del universo, relacionado con la intuición y la sensibilidad. De hecho, dicen las abuelas sabias que para saber cómo se relaciona un hombre con las mujeres de su vida, hay que preguntarle su opinión acerca de la Luna. La percepción que tenga de la luna, es directamente equivalente a la percepción que tiene de “la mujer” y “lo femenino”.

3. En las culturas ancestrales, a la menstruación se le llamaba “Luna”. Diana Fabianova, escribió y produjo dos cortometrajes en los que retoma esta sabiduría ancestral. “La Luna en Ti” donde desmitifica todo lo negativo de la menstruación en las mujeres adultas, y “Tu Primera Luna” (Moonthlies), donde refleja el impacto de la primera menstruación en las adolescentes, y la importancia de recuperar los rituales ancestrales para celebrar su llegada.

4. Existe una alternativa ecológica y amigable con nuestros cuerpos, para experimentar con mayor plenitud nuestros ciclos menstruales. Se llama “copa menstrual”, y es el sustituto de la toalla femenina y los tampones. La copa menstrual está elaborada de silicón quirúrgico, y sirve para recolectar la sangre menstrual. Las mujeres desechamos 11,000 tampones y toallas en promedio, que acaban contaminando la tierra y las aguas de nuestro planeta. Además de tardar muchísimos años en degradarse. La copa menstrual evita todo este deshecho, además de promover que las mujeres tengamos más contacto con nuestro cuerpo. Las mujeres que ya la utilizamos, aprovechamos la sangre menstrual recolectada para abonar nuestros jardines y plantas, ya que las células madre que contienen son un alimento muy nutritivo para la tierra. Y a este acto de entregar nuestra sangre menstrual a la tierra, se le conoce ancestralmente como “ofrendar la luna”.

5. No es casualidad que Matriz, Menstruación, Maternidad y Menopausia se escriban con “M” de Mujer. La menstruación, la maternidad y la menopausia, son tres rituales de iniciación arquetípica que una mujer experimenta y que significan un tránsito de evolución en la dimensión física, mental, emocional y espiritual de su ser. Estas experiencias de iniciación solo suceden a través de la matriz, por lo tanto solo nos suceden a las mujeres. En este sentido, nuestra matriz representa el centro energético de poder y sabiduría femenino.

6. El ciclo menstrual se caracteriza por el transitar de cuatro fases (menstruación, pre oculación, ovulación, y pre menstruación), y existe una relación directamente proporcional con las cuatro fases de la Luna y la Madre Tierra.

Menstruación/Luna Nueva/Invierno
Pre Ovulación/Luna Creciente/Primavera
Ovulación/Luna Llena/Verano
Pre Menstruación/Luna Menguante/Otoño

Por eso las mujeres somos más conscientes de los ciclos de la naturaleza, porque desde que comenzamos a ser menstruantes, nuestro útero experimenta literalmente esos ciclos.

7. La sabiduría ancestral nos comparte que el uso de la falda permite que las mujeres tengamos una conexión directa con la Madre Tierra a través del canal energético que representa nuestro útero, y el uso del pantalón bloquea esta conexión. Sin esta conexión, las mujeres nos desarraigamos de la conciencia de nuestra naturaleza, y como consecuencia de lo sagrado femenino. Por eso es elemental que las mujeres recuperemos el uso de la falda y los vestidos.

8. En la sabiduría ancestral, “La Bruja” no es la anciana fea y mala de los cuentos que envenena con una manzana. Por el contrario, “La Bruja” es el arquetipo de la anciana sabia que habita en nosotras. La imagen de la bruja con el caldero, representa la virtud que tenemos las mujeres para ver hacia al interior de nosotras mismas. De hecho, el potencial creador de “La Bruja” se empodera durante los días menstruantes, y llega a su máxima plenitud con la llegada de la menopausia. Por eso las mujeres en edad plena, son consideradas las más sabias de la comunidad, y las que guían a las generaciones jóvenes venideras.

Nota Importante
Este artículo ha sido publicado originalmente en el portal de contenidos www.saludprimero.mx

viernes, 23 de noviembre de 2018

Aunque la mona se vista de seda


Por @roxpsicocreando

“Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, es una frase popular que alude la creencia que una persona no puede transformar su condición, por el simple hecho de vestirse o ataviarse de una forma particular.

Esta frase popular se ha hecho viral en las redes sociales, y se suma a la tendencia de ataques xenofóbicos en contra de Yalitza Aparicio, una joven indígena oaxaqueña de 24 años, por aparecer en la revista Vanity Fair de EUA vestida de Louis Vuitton, Gucci y Prada. Los protagonistas que encabezan las críticas, argumentan que su origen indígena la hace indigna de vestir ropa de prestigio.
Yalitza, quien estudió para ser maestra de preescolar, fue elegida personalmente por Alfonso Cuarón para protagonizar su más reciente filmografía “ROMA”. En esta cinta, ambientada en los años setentas, Cuarón narra la historia de Cleo (Yalitza Aparicio), la criada indígena de una familia burguesa en la Ciudad de México.

Pero, ¿por qué Yalitza se ha convertido en el foco de atención de los medios de comunicación internacionales?
Simple, porque su historia narra a un nuevo arquetipo de mujer exitosa!

Una joven morena que vive en circunstancias apremiantes de vulnerabilidad social (por ser mujer, por vivir en una zona rural, por ser pobre, y por ser de aspecto indígena), salta a la fama internacional por puro mérito propio. Su desempeño histriónico en la película ROMA ya le ha valido el galardón al mejor nuevo talento en los Hollywood Film Awards, y tiene grandes posibilidades para quedarse con el reconocimiento de la mejor actriz en la próxima edición de los premios Oscar.

En un contexto donde grandes masas humanas están migrando en distintas partes del mundo, con el anhelo de encontrar mejores condiciones de vida, Yalitza Aparicio surge como un ícono de auto realización. Ella representa el talento genuino abriéndose camino, con un carácter fresco y sin ser precisamente su intención, ha colocado en la discusión colectiva temas como el clasismo, el racismo, la xenofobia, la inclusión social, los derechos humanos de las personas indígenas y migrantes, la equidad de género, y los estereotipos sociales de la fama y el éxito.

Cuando volteo a ver todos esos tuits y publicaciones de descalificación hacia Yalitza, de inmediato me viene esa frase popular de mi sabia abuela que decía “Cuando Teresa habla de María, se sabe más de Teresa que de María”. Así que sonará a un gran escándalo, pero tanta descalificación no es otra cosa, más que la proyección de la apreciación que cada persona tiene de sí misma.

Y yo, ¿qué opino de Yalitza Aparicio?

Es una joven admirable, totalmente merecedora de esta oportunidad de auto realización que está experimentando. La vida le está haciendo justicia. Honro a sus antepasados ancestrales y a su linaje. Honro su biografía, y celebro la red de sincronías y causalidades que la han llevado a la realidad donde ahora está. A través de ella muchas minorías podrán tener voz, e intuyo que para este momento ya está inspirando a millones de jóvenes y mujeres adultas en el planeta, a trascender sus complejos y a visionar sus anhelos.

Yalitza es un arquetipo femenino inspirador.

“Y si Yalitza se viste de seda, es porque está lista para brillar”.

Nota Importante
Este artículo ha sido publicado originalmente en el portal de contenidos "Salud primero...y amor".
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Amar al miedo


Por @roxpsicocreando

Ahí estaba yo, en un cuarto, con apenas un halo de luz. Se sentía frío y desolador. Era un cuarto de dimensión pequeña, con una puerta abierta y un librero de madera vacío. De pronto, me di cuenta que había alguien más en ese lugar conmigo. Sentí incertidumbre y en mi cuerpo se detonó esa sensación del estómago vacío, cuando vi pasar una sombra.

De inmediato me hice pequeña, me flexioné en cunclillas sobre mis tobillos, justo al lado del librero. Vi otra vez a la sombra y me dio miedo, mucho miedo. Era una sombra con forma de ser humano, oscura, gélida, sin identidad, y deambulaba serena. Y yo me preguntaba, ¿qué hace aquí?, ¿qué quiere?, ¿qué busca?, ¿qué tengo que ver yo con ella?, ¿existe alguna relación que nos una en este momento?, ¿porqué estábamos en el mismo lugar ella y yo?.

Y en esa meditación estaba, cuando algo en mi cambió vertiginosamente, y entonces me di cuenta que “esa sombra” era el miedo. Pero qué lío! Y solo porque lo viví, ahora comprendo que es posible “sentir miedo ante el miedo”.

Y luego otro cambio intempestivo me hizo ver con otros ojos, porque de pronto recordé que EL AMOR es la forma primigenia de transformar el miedo. Así lo había leído en muchos libros que a través de la existencia llegaron a mis manos, en formas causales y místicas, y justo hasta ese momento comprendí con todo mi ser lo que eso significaba.

Y fue tal el impacto de esa verdad, que en un solo movimiento sutil me puse nuevamente de pie. Sentí mucha fuerza en mis piernas, el pecho expandido, la mirada enfocada y una confianza memorable. Y entonces me sentí llena de algo cálido, que me impulsó a enfrentarme al miedo de una forma creativamente amorosa. Y así de un salto impetuoso, me fui sobre la sombra y la abracé con mis piernas y mis brazos.

Abrazándola con mucha emoción en el corazón, estaba consciente que había dejado de sentir miedo ante el miedo, y a él decía que lo amaba dándole de besos. Mi expresión efusiva de amor duró hasta que la sombra se transformó en un alegre arlequín, y comenzó a iluminarse de colores, para luego desvanecerse como el humo. Poco tiempo después desperté…lo vivido había sido un sueño!

Las sensaciones de este encuentro entre el amor y el miedo, estarán en mi memoria corporal por el resto de mi existencia. La conclusión de mi sueño fue una epifanía, y ha sido una guía para enfrentarme a mis miedos en la vida real.

Y hoy te lo comparto porque a partir de ese sueño he comprobado en la vida cotidiana, que si actuamos desde el amor cualquier miedo sucumbe. Lo que conocemos como miedo, no es otra cosa más que ausencia de amor, por esa razón es que el miedo se siente tan desolador.

Así que la próxima vez que te sientas paralizada de miedo, simplemente conecta con el amor, y te puedo garantizar que ese miedo –de cualquier naturaleza que sea- de forma instantánea se esfumará.

Medítalo, tod@s necesitamos amor, y el miedo no es la excepción.

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Este artículo ha sido publicado originalmente en el portal de contenidos "Salud primero...y amor".
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jueves, 8 de noviembre de 2018

La belleza de la sabia


Por @roxpsicocreando


En una cultura occidental donde la belleza se relaciona directamente con la juventud, pareciera que ser joven es suficiente para ser considerada bonita.

Pero, ¿y si ser joven no es suficiente?

Así dije en muchos momentos de mi vida “soy joven, pero eso no me alcanza”, pues los años de juventud de ese entonces no me garantizaban la experiencia para tomar decisiones más sabias en la vida.

Recuerdo que en mi época universitaria había momentos en que mi juventud me estorbaba, porque deseaba parecer más madura de aspecto para hacer valer mi palabra ante un auditorio. Y así me sucedió muchas veces, sentía que ser joven y bonita me era insuficiente para vivir la vida que quería, porque yo quería una vida donde siendo joven de edad también quería tener sabiduría.

Pero para ser sabia tenía que acumular años de experiencias y eso implicaba dejar de ser joven, y si dejaba de ser joven entonces corría el riesgo de dejar de ser bonita, ¡¡¡Ups, que dilema!!!

Ante esta lógica parecía atrapada en un túnel sin salida, pues todo parecía indicar que no podía tener los beneficios de la juventud y de la madurez al mismo tiempo. Y para colmo, los estereotipos de belleza de los medios de comunicación y publicidad que deambulaban por todos lados, me recordaban que envejecer era lo más terrible que le podía suceder a una mujer. Aunque claro, esos mismos medios nos vendían los remedios infalibles: las cremas antiarrugas, las empolletas anticelulitis, los tintes de pelo, las sesiones de botox, y las cirugías plásticas para arreglar cualquier parte del cuerpo avejentada por el paso del tiempo.

Ardua labor tenemos las mujeres, para liberar a nuestros cuerpos, nuestras mentes, y nuestros espíritus del dominio de los estereotipos de belleza. Es tan provocador lo que la publicidad masiva hace con el cuerpo femenino, al privilegiar la eterna juventud y la extrema delgadez, que cualquier aspecto opuesto a estos dos criterios es castrado con todo el rigor.

Ya lo dijo la psicoterapeuta Susie Orbach (autora de “La tiranía del culto al cuerpo”, ¿Qué quieren las mujeres?, y “Come lo que te pida el cuerpo”), “hemos machacado tanto a las mujeres con ésta visión única del cuerpo, que hemos creado una inseguridad y una ansiedad respecto al cuerpo que en los adultos presenta niveles de epidemia”.
O como lo ha dicho Eve Ensler (dramaturga y activista social, autora de “Los Monólogos de la Vagina”), “una de las cosas más radicales que una mujer puede hacer, es amar su cuerpo”.

Para mi fortuna, con la conciencia del paso del tiempo se cumplió mi anhelo de juventud, recolectar los años que necesitaba para ser sabia!

Hoy tengo 43 años, y la sabiduría me alcanza para aceptar mis arrugas y canas con dignidad, es la conciencia de mi edad la que me inspira ahora a cuidar mi cuerpo como nunca antes. Hoy sé que no necesito un vientre plano o una piel libre de estrías para lograr éxitos. Me liberé de la ansiedad de pesarme en la báscula. Dejé de ver a mi cuerpo como algo ajeno a mis emociones, y me di cuenta que es mi estado emocional el que afecta a mi cuerpo. Que cuando mi cuerpo se enferma, es porque no atendí o no libere a tiempo, una necesidad emocional. Ahora más que preocuparme en cuanto pesa mi cuerpo o que talla es, me ocupo en que mi cuerpo se sienta bien. Hoy la sabiduría me alcanza para comprender que la belleza es un estado de la conciencia, en el que apreciamos todas aquellas cosas que nos dan bien estar.

En la profunda conciencia de que existen los “cuerpos sin edad” y las “mentes sin tiempo”, estoy convencida que la belleza aflora con la sabiduría de los años. Y el cuerpo es el hermoso vehículo que nos lo hace notar.

“La verdadera belleza, es la belleza de la sabia”

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Este artículo ha sido publicado originalmente en el portal de contenidos "Salud primero...y amor".
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martes, 8 de septiembre de 2015

¿Qué relación tiene conmigo, la muerte del niño sirio refugiado?


Cuando un hecho en el mundo me conmueve tan profundo, me lleva días en asentar mi sentir, así sucedió con la noticia que circuló viralmente en las redes sociales y los medios de comunicación internacionales: "niño sirio refugiado muere ahogado".

Aylan Kurdi solo tenía tres añitos, y la noche del 3 de septiembre embarcó un bote clandestino con sus padres y su hermana de cinco años, para sobrevivir a las duras condiciones que vivían en Estambul como refugiados.
Su infortunio fue nacer en Damasco, una ciudad golpeada por el conflicto bélico sirio. En la desesperanza huyeron a Alepo, y de ahí a Kobani, hasta llegar a Estambul.

Después de la profunda frustración de ser rechazados por el gobierno de Canadá a quien solicitaron asilo, solo vieron la posibilidad de pagar 4,000 euros a los traficantes que les harían navegar en una barca, para intentar llegar a una isla griega. El riesgo era inminente, la madrugada del miércoles 3 de septiembre la barca se volteó, y solo el padre de familia pudo sobrevivir.

Reconozco que de primera instancia quise evadir la noticia, pues soy tremendamente sensible al dolor humano. Pero la resonancia fue tan poderos a nivel internacional, que cuando menos me dí cuenta, ya había impactado profundamente a mi corazón. Después de pasar la rabia y la impotencia tan humanas, me quedé meditando en ¿cómo podría yo ayudar desde donde estoy?

Y entonces me di cuenta que si la raíz, la fuente causal de esta y muchas otras lacerantes historias, está en la guerra, entonces estaba en mis manos tejer la PAZ. Así, en todo lo que soy y todo lo que hago, sembrar la PAZ. Es decir, aquí y ahora no está en mis manos parar literalmente la guerra en Siria, pero sí está en mis manos la posibilidad de parar cualquier guerra o conflicto que cruce por mi cotidianidad. Porque si cada un@ de nosotr@s sembraramos la paz de esta forma, en nuestra vida cotidiana cada día, llegaría el momento en que tanta PAZ alcanzaría a todos los rincones de la tierra.

Así que os invito a sembrar la PAZ en nuestras relaciones.
Con nosotros mismos, con nuestros padres, nuestras parejas, nuestros hij@s, nuestr@s compañer@s de trabajo, nuestr@s vecinos, y con todas aquellas personas con quienes intercambiamos experiencias, bienes o servicios.
Pues ridículo resulta, expresar públicamente la rabia y la inconformidad con lo sucedido con este angelito sirio, si en la inmediatez de nuestra relaciones creamos el ambiente bélico, tan parecido del que él huyo. Pues las guerras no solo se hacen con armas o con bombas. También se hacen con palabras hirientes, con golpes, con amenazas, con gritos, con desamor.
Gracias Aylan Kurdi, por tocar tan profundo mi corazón, y por inspirarme a escribir y compartir mi sentir.
Te amo donde quiera que estés.
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MiVisionDelMundo‬

@Roxana_Psico

lunes, 6 de julio de 2015

Morir para Renacer


Escribir siempre me ha ayudado a procesar y asentar con conciencia mis experiencias. 
Y escribir en público, es como devolverle a la vida. Pues intuyo que en algún lugar del espacio virtual, muchos seres humanos como yo, pueden estar transitando por algo similar o equivalente.

Hace una semana, en mi familia materna murió una tía muy querida.
Por principio la experiencia fue desoladora, cuando llegué a verla por última vez al hospital, ella apenas podía pronunciar palabra y nos tomamos de la mano.
Fue un momento que nunca olvidaré, a través del calor de mi mano le comunicaba mi sentir, y sentía con claridad su pulsación cardiaca como si fuesen sus respuestas.

Ese día iba llamando poco a poco a sus seres queridos, y en un acto de amorosa solidaridad, nos conteníamos unos a otros. De alguna forma yo sabía que se estaba despidiendo, y que solo era cuestión de esperar su partida.
Ya llegada la noche, cuando nos participaron de su muerte, sentí en el pecho un estrujo combinado con un ardor, como si me hubiesen echado vinagre en el corazón. El llanto era colectivo, y a través de abrazos nos consolamos unos a otros. Además de mi dolor, me daba cuenta que también me conmovía el dolor de lo demás, especialmente el de mi madre, tan cercana a ella y quien estuvo acompañándola muchos días en el hospital.
A partir de ese momento comenzó un viaje profundo muy interno en mi ser, mientras transcurrían las horas de la velación a la cremación yo comencé a cuestionar todo el sentido de la vida y de la muerte. Sentía un cansancio que de todas las formas un ser humano puede sentir; pues me habitó el cuerpo, el corazón, y el espíritu. Recuerdo que cuando regresé a casa, vi en mi celular las últimas conversaciones de whatsapp con mi tía, y comencé a llorar, y un buen baño de agua calientita me alivió el alma, para luego poder descansar.
El clima de ese fin de semana reflejaba a la perfección como me sentía emocionalmente, todo era frío y desolador. Por experiencia, sé que para trascender las circunstancias difíciles tengo que sumergirme profundamente en la experiencia, con todo lo que ello implica. Fueron días de guarda, suspendí temporalmente mis actividades rutinarias para auto observarme, darme cuenta de mis sentimientos y pensamientos. 
Al principio de esos días la vida dejó de tener sentido para mi, solo tenía energía para lo esencial, y conforme transcurría la vida el panorama comenzó a cambiar.

Hoy puedo sentir que la desolación ha sido trascendida por un halo de esperanza, hoy me siento mejor, agradecida por esta gran enseñanza. Esta convivencia tan cercana con la muerte, vino a revitalizar mi vida, a recordarme que el cuerpo es el transitorio, pero que el alma como energía, es infinitamente eterna.
Hoy me toca agradecer profundamente a la muerte, por el sentido que le da a mi vida, porque en la ausencia es como valoro la presencia. Gracias a la cercanía de la muerte pude dejarme fluir en "la nada", en el momentum de la experiencia mas pura, donde el pasado y el futuro son ilusorios, y el momento presente "es y existe" en su forma mas trascendente.
Hoy puedo decir que por fin he comprendido lo tan conocido, que para renacer hay que morir.

La muerte llegó a sanar mis miedos, mis dudas, mis rencores, mis limitaciones, mis prejuicios, mis heridas.
La muerte llegó como un regalo inesperado, y solo por eso, soy una mujer muy bendecida!

P.D.
Tía de mi corazón, ahora sé que aquí estás, y que co crearemos nuevas formas para comunicarnos. Te amoooooo!!!!

@Roxana_Psico