lunes, 31 de octubre de 2011

La belleza de la sabia

 
En una cultura occidental donde la belleza se relaciona directamente con la juventud, es suficiente ser joven para ser considerada bonita.

¿Y si ser joven no es suficiente?

Así me sentí en muchos momentos de mi vida, que los años que había experimentado hasta entonces no me alcanzaban para acceder a una sabiduría que me permitiera tomar decisiones y actuar en mi bienestar y el de los demás.

Recuerdo que había momentos en que mi juventud me estorbaba, deseando incluso parecer más madura de aspecto para hacer valer mi palabra. Y así me sucedió muchas veces, que ser joven y bonita me fue insuficiente para vivir la vida que quería, porque yo quería una vida donde siendo joven también pudiera ser sabia.

Pero para ser sabia tenía que dejar de ser joven, y si dejaba de ser joven entonces corría el riesgo de dejar de ser bonita, ¡¡¡Ups!!!

Por lo menos esa era la creencia que se le había ocurrido a mi testaruda e inexperta lógica, y así también me lo confirmaban los íconos de belleza de los medios de comunicación y publicidad que deambulaban por todo mi entorno, y que se caracterizaban por ser en su mayoría mujeres jóvenes y de preferencia muy delgadas!

Este dilema me acompañó por muchos años, hasta que un día el texto de un libro -del cuál no recuerdo el título- me ayudo a ver con otros ojos. En ese libro la autora explicaba que cada vez que cumplimos años se suma una nueva edad  a nuestra experiencia de vida manteniendo al mismo tiempo las edades anteriores.

Por ejemplo, cuando una bebé crece y cumple 3 años e ingresa al kinder, en realidad en el interior de su ser sigue conservando la experiencia y la memoria corporal de todo cuando era bebé, y a los 3 años suma la experiencia y la memoria corporal de comenzar a ser una niña. De la misma forma esta niña cuando cumple los 13 años solo suma a su ser la experiencia y memoria corporal de comenzar a ser una adolescente, conservando así toda la experiencia de su ser bebé y su ser niña simultáneamente. Y así sucesivamente hasta incluir las etapas de mujer joven, mujer madura, y mujer anciana. Y lo mismo aplicado para cualquier ser humano.

Esta perspectiva del tiempo sobre la cronología del cuerpo y la edad de la mente me hacía ver lo importante que era celebrar un cumpleaños, que detrás de la algarabía y el gozo por recibir pastel y regalos estaba la honda necesidad de recapitular que tanto había aprendido y crecido por cada año vivido.

A mis 36 años de edad me encanta la idea de creer que conviven y co crean en mi una recién nacida, una bebé, una niña, una adolescente, una mujer joven y una mujer madura. Cada una con muchísimas experiencias de vida que se han memorizado en mi cuerpo en forma de huellas. Huellas que se manifiestan en marcas visibles y registros sensibles que le dan al cuerpo una auténtica belleza. ¿Te lo imaginas?, belleza pura expandida en el ciclo de mujer anciana!

En consecuencia, mi lógica de antaño se ha convertido en una intuitiva experiencia, y en el profundo sentido de que existen los “cuerpos sin edad” y las “mentes sin tiempo”, la conciencia que ocurre en el equilibrio del cuerpo y la mente se deja ver una gran verdad… 

“Es posible ser sabia sin dejar de ser joven, y que entre más sabia eres mas bella te sientes”


lunes, 3 de octubre de 2011

¿Persevero o me resigno?



¿Te ha sucedido que intentas realizar un propósito tantas veces sin éxito alguno, que estás a punto de tirar la toalla?

¿Cómo saber hasta donde seguir intentando? ¿En qué momento dejar de intentarlo y ocuparnos en lo que sigue?

Entre la perseverancia de insistir en lograr un propósito y la resignación al dejar de intentarlo, hay una brecha formada por una armoniosa mezcla de creencias y experiencias que nos van señalando el camino. 

Mientras exista una mínima inspiración que nos motive a seguir, habrá suficiente valor para continuar, tal vez lo único que falte sea hacernos una pregunta angular…

¿Estoy consciente de los posibles cambios que sucederán en mi vida si lo logro?

¡Auguro que dentro de todas las respuestas que encuentres a esta pregunta precisa, sabrás si resignarte o perseverar!

viernes, 3 de junio de 2011

Amar al Miedo


Ahí estaba yo, en un cuarto con apenas un halo de luz, se sentía frío y desolador. Era un cuarto de dimensión pequeña con una puerta abierta y un librero de madera vacío. De pronto me di cuenta que había alguien más en ese lugar conmigo, sentí incertidumbre, y en mi cuerpo se detonó esa sensación del estómago vacío cuando vi pasar una sombra.

De inmediato me hice pequeña, me flexioné en cunclillas sobre mis tobillos, justo a un lado del librero. Vi otra vez a la sombra y me dio miedo, mucho miedo!

Era una sombra con forma de ser humano, oscura, gélida, sin identidad y deambulaba serena. Y yo me preguntaba ¿qué hace aquí?, ¿qué quiere?, ¿qué busca?, ¿qué tengo que ver yo con ella?, ¿existe alguna relación que nos una en este momento?, ¿por qué estábamos en el mismo lugar ella y yo? Y en esa meditación estaba cuando algo en mí cambió vertiginosamente, y entonces me di cuenta que esa sombra era EL MIEDO. Pero que lío! y solo porque lo viví, ahora comprendo que es posible sentir miedo ante El MIEDO.

Y luego, otro cambio intempestivo me hizo ver con otros ojos, porque de pronto recordé que EL AMOR es la forma primigenia de transformar EL MIEDO. Así lo había leído en muchos libros que a través de la existencia llegaron a mis manos en formas causales y místicas, y justo hasta ese momento comprendí con todo mi ser lo que eso significaba. Y fue tal el impacto de esa verdad, que en un solo movimiento sutil me puse nuevamente de pie.

Sentí mucha fuerza en mis piernas, el pecho expandido, la mirada enfocada, y una confianza memorable. Y entonces me sentí llena de algo cálido que me impulsó a enfrentarme al miedo de una forma creativamente amorosa, y así de un salto impetuoso me fui sobre la sombra y la abracé con mis piernas y mis brazos. Abrazándola con mucha emoción en el corazón, estaba consciente que había dejado de sentir miedo ante el miedo y a él decía que lo amaba dándole de besos. Mi expresión efusiva de amor duró hasta que la sombra se transformó en un alegre arlequín y comenzó a iluminarse de colores, para luego desvanecerse como el humo.

¡Poco tiempo después desperté, lo vivido había sido un sueño!

Las sensaciones de este encuentro entre EL AMOR y EL MIEDO estarán en mi memoria corporal por el resto de mi existencia, y hoy te lo comparto porque a partir de ese sueño he comprobado en la vida cotidiana que si intencionamos nuestras acciones de AMOR, no hay miedo que las haga sucumbir, pues su poder sutil lo hace desvanecerse. Y si hay tantas posibilidades de manifestar AMOR como la imaginación de seres humanos en el mundo, entonces podemos confiar que existen infinitas alternativas disponibles para liberarnos de nuestros más profundos temores.

viernes, 4 de marzo de 2011

La verdad del Corazón en las señales del Universo


¿Qué sucedería con nuestra forma de elegir en la vida cotidiana si diéramos cuenta que suceden señales que nos guían?

Y así me levanté hoy, preguntándome y recapitulando en las formas en como los seres humanos elegimos lo que elegimos. De niña recuerdo que elegir era muy sencillo y hasta divertido, tan solo se trataba de entonar una canción y apuntar con el dedo índice “de tin marin de do pingüe, cúcara mácara títere fue”. Otras veces sucedía que jugando con los de la cuadra teníamos que elegir a un@ líder, y como much@s querían serlo, se aplicaba el famoso “chin chan pú”, que también era conocido como “piedra, papel o tijera”. Eso sí, el clásico ¿con melón o con sandía? era todo un dilema, sobre todo si las dos opciones me gustaban.

Con el tiempo se comenzaban a sumar otras formas para discernir las mejores opciones, y elegir se volvía un poco más complejo. Justo en esos casos fue cuando aprendí el recurso de “la balanza” para tomar decisiones. Ahí estaba yo, frente a una hoja en blanco partida con una raya vertical dibujada justo en el centro, de un lado anotando los “pros” y del otro lado “los contras”. Y del lado donde se inclinara más la balanza significaba que ese lado me daría fundamentos para elegir lo que era mejor para mí.

Claro que había ocasiones en que la técnica de “la balanza” se me hacía muy mental y aburrida, y así fue como aparecieron en mi vida las elecciones por corazonada, en las que se trataba de elegir solo con un impulso del corazón. Con la práctica, elegir con el corazón se tornó divertido! Era simple y sencillo, yo solo tenía que poner la atención en mi cuerpo y en lo que este sintiera mientras mentalizaba o imaginaba las opciones en mi vida real. Eran las sensaciones de “bien estar” en mi cuerpo lo que se convertía en una brújula para elegir o desechar cualquier opción. Incluso recuerdo que hace muchos años en un congreso de psicología aprendí muchas herramientas corporales para distinguir sensaciones específicas que servían de guía en la toma de decisiones. Maravilloso que después de tanto años, esas herramientas me sigan acompañando!

Y un día, de pronto llegó a mi vida un libro que expandió por siempre la percepción para guiar las corazonadas de mis decisiones, en mis tiempos de docencia corría el año 2002 cuando una alumna hizo llegar a mi campo de atención “El Alquimista” de Paulo Coehlo. Desde las primeras hojas yo ya estaba fascinada con las aventuras de Santiago!, un joven pastor que un día decidió abandonar su rebaño para ir en busca de sus sueños. La recreación de las historias relacionadas a aquellos símbolos universales que el ser humano ha reflexionado por generaciones enteras, las disfrutaba como si fuera a mi a quien le sucedieran. Particularmente hubo una frase muy poderosa que trascendió el significado de esta narración en mi vida, “cuando una persona realmente desea algo, el Universo entero conspira para que realice sus sueños”, wow!!!!!!!!!!

Creo que desde entonces, poco a poco fui hurgando en los misterios de la existencia y de la psicología del ser humano con más pasión que nunca antes, “escuchar al corazón” me hizo voltear al universo queriendo aprender a encontrar y descifrar las señales que me guiaran por los mejores caminos posibles. Y justo así es como la vida se volvió un misterioso juego, era como revivir a mi niña de infancia a la que le resultaba divertido tomar decisiones!

Recuerdo que después de experimentar mis habilidades como docente en una institución pública aquí en México, llegó un momento en mi vida en que me sentí estancada, como el agua sin correr me sentía aburrida hasta el punto de la asfixia! Sentí una necesidad profunda de darle un giro a mi existencia, y la corazonada de entonces me decía que era momento de experimentar en el mundo de las organizaciones privadas. La cosa es que estaba ambigüa en la manera de cómo lo realizaría, sentía que tenía la habilidad para moverme en las organizaciones de gobierno pero no así en el mundo de la empresa privada, así que no tenía idea por donde empezar.

Hasta que un día, caminando por la calle paseando frente a un puesto de revistas leo el desplegado de un periódico llamado Employer que decía “Taller de Búsqueda de Empleo”, yo creo que mis ojos se hicieron como plato extendido porque de inmediato me acerqué a leer todo el desplegado, compre el periódico y me lo llevé a casa. El final de la historia es que me inscribí a ese taller, y en él aprendí lo que hasta ahora me ha resultado efectivo para conseguir oportunidades de empleabilidad cuando lo he necesitado, lo peculiar de ésta anécdota es que mi primer trabajo después de renunciar fue precisamente en la agencia de búsqueda de empleo que editaba ese periódico.

Haber tomado la decisión de renunciar a la docencia fue una de las cosas más trascendentes en mi vida, pues a partir de ese momento se desencadenaron circunstancias favorables que me han facilitado moverme en el mundo de las organizaciones privadas como pez en el agua, y aprender un sinfín de habilidades que hoy día me posibilitan desarrollar proyectos de emprendimiento social. Viendo en retrospectiva creo que el universo conspiró a mi favor y me envío una evidente señal, que por fortuna logré ver!

Hoy día cuando en el fondo de mi corazón aparece un sueño por materializar, acudo a todos mis talentos y a mis recursos para articularlo, al mismo tiempo que me entrego al misterio de la vida dejándome guiar por las señales que ella me presenta. A veces juego a encontrar esas señales colocando el dedo en la hoja de un libro por azar, en otras ocasiones son los espectaculares de las grandes avenidas los que siento que me hablan, o incluso la frase creativa de algún comercial, también me es divertido encontrarlas en el horóscopo del día, o en los guiones de las películas que me hacen reír, llorar y suspirar. Y en otras ocasiones las señales simplemente me sorprenden apareciendo justo enfrente de mi nariz!

Una cosa si tengo muy clara!, que esto que llamamos “señales” son sencillamente los reflejos de verdades que cada uno conoce en el interior de sí mism@. Y que en algún momento, vemos estos reflejos sincronizados de forma armoniosa en el mundo exterior, porque en lo profundo de nuestro ser deseamos que esas verdades salgan a la luz. Y así es como el universo conspira siempre a nuestro favor, porque en el fondo de todo este misterio de las señales, somos nosotros hablándonos a nosotros mismos. Son como saltos de evolución, un movimiento constante de conciencia en el que las mentiras de la razón le ceden el lugar a las verdades del corazón!

miércoles, 2 de febrero de 2011

Día de la Candelaria en México


Celebración de Costumbres Judeo-Cristianas y Ceremonias Rituales Indígenas

Hoy me levanté con un hambre de curiosidad!, de saber el origen de la celebración del día de la candelaria. Porque si he de comer tamales el día de hoy, he de hacerlo con la conciencia de que estoy realizando un acto de celebración que indiscutiblemente evidencia el encuentro de dos mundos: el prehispánico y el judeo-cristiano.

Así que investigué toda fuente posible, y esto fue lo que encontré:

La raíz prehispánica de esta celebración coincide con el primer día del año azteca, llamado Atlcahualo o Quauitleoa, y se realizaban ceremonias en honor a los dioses Tlaloques. Tláloc, Dios de la lluvia, a su hermana Chalchiuhtlicue, Diosa del agua y a Quetzalcóatl, Dios de los vientos. En tiempos precristianos, en Europa Central y del Norte, era una de las dos grandes festividades de la fertilidad.

Los mexicas empleaban tamales como ofrendas y como parte de los ritos que llevaban a cabo a lo largo de los meses que integraban su año ritual, "...se hacían unos tamales que se llamaban tzatzapaltamalli, hechos de bledos (amaranto) o cenizos; principalmente hacían estos tamales los del barrio llamado Coátlan y los ofrecían en el mismo templo, delante de la diosa que ellos llamaban Coatlicue, a la cual tenían gran devoción" dice Fray Bernardino.

Este alimento mexicano acompaña las fiestas de las mayordomías como el tamal de ajo de Texcoco, Edo. de México; los tamales de semilla de huanzontle, especiales para Semana Santa; y el tamal blanco de anís preparado para ponerse en las ofrendas de Día de Muertos. Actualmente en México, el tamal es uno de los alimentos más populares de consumo diario. Y existe una variedad infinita de ellos, como los de sal, de chile verde, de chile rojo, de mole, de frijol, de ayocote, de queso, de cacahuate, de huitlacoche, de sesos, de carne de iguana, de venado, de pollo, de carne de cerdo, de pescado, de mariscos, de haba, de crema de pepitas, de chaya, de cazón, de nopales, de rana, de biznaga, de verdolagas, de hoja santa, de epazote, de rajas de chile poblano, ect. Y también los hay con sabores dulces, como los de nuez, de pasitas, de piña, de coco, de ciruela pasa, de piñón, de capulín, ect. Y que decir del folklor de sus hojas, que pueden ser de hojas de maíz como las corundas de Michoacán, de hojas de elote secas que son la forma más popular, de hojas de plátano principalmente en la zona costera o tropical, y de las hojas de hierba santa solo por mencionar algunas.

En este día, en algunos pueblos indígenas, se bendicen las mazorcas que van a servir de semillas para la próxima temporada de siembra. La bendición incluye una fiesta, donde todo se purifica, desde la conmemoración del fin de la cuarentena de María y la presentación de Jesús en el templo, hasta las semillas del maíz, frijol, trigo y otros cereales que serán sembrados ese año. Incluyendo la bendición de las velas (o candelas, de ahí el nombre de Candelaria) que serán usadas para que el alma de algún difunto tenga una luz que lo acompañe en su camino.

La raíz judeo-cristiana de esta celebración se relaciona a la cuarentena de María, Madre de Jesús después del parto. Es el 2 de febrero cuando se presentó a Jesús en el templo, según la tradición Judía. El nombre de Día de la Candelaria tiene su origen desde el Siglo IX, época en la que se incluyó la ceremonia de la Bendición de las Candelas y las velas benditas que servían para auxiliar a los moribundos.

También es la fecha en la que se marca el final del periodo navideño, y se hace el “levantamiento del Niño Jesús”, el cual consiste en guardar todo el nacimiento para el siguiente año de navidad, y se levanta al Niño Jesús del pesebre para llevarlo a bendecir al templo o a la iglesia. En algunos lugares se acostumbra que el padrino o madrina del Niño Dios sea la persona que, el 6 de enero, haya encontrado el muñeco de la Rosca de Reyes. Existe todo un ritual para tal efecto, y el compadrazgo es una especie de “manda” que dura tres años consecutivos. En el primer año se le viste de preferencia de blanco, sin corona ni trono. Este atuendo debe parecerse al del Niño de las Palomas, al de las Azucenas, al de las Rosas, al Santo Niño de Atocha o al de Los Milagros. El segundo año tampoco lleva trono ni corona y el color del vestido es optativo. La gente elige el atuendo de algún santo. Hasta el tercer año se le viste como Rey, como el Emperador del Universo, con trajes como el Niño de Praga, Cristo Emperador del Mundo, etc. y se le sienta en un trono. Algunos “padrinos” le colocan un capelo y le construyen un altar especial porque a partir del tercer año, concede gracias y milagros. El padrino o madrina lleva a misa al Niño para que reciba la bendición, acomodado sobre una charola o canasta con flores. Se llevan además velas adornadas que cuando estén benditas servirán para pedir favores importantes a la Virgen o a Cristo. Además llevan semillas de chía y trigo que después usan para decorar el Altar de Dolores que se pone el viernes de Cuaresma anterior al Viernes Santo. El primer año lo ponen acostado porque es pequeñito y no puede caminar. El Niño, ya bendito, regresa a la casa de su dueño, quien lo sienta y le enciende una veladora que ha de permanece prendida hasta el 2 de febrero del año siguiente. Y para darle un sentido de fiesta a todas estas costumbres, los padrinos o madrinas invitan tamales a todos los que atestiguan la bendición.

Vaya!!!, ya sea para honrar a los dioses aztecas y mexicas, para bendecir la siembra y la cosecha de semillas, o para bendecir las velas que acompañarán a los moribundos en su camino, o para celebrar el levantamiento del Niño Jesús del nacimiento, sucede que las costumbres del Día de la Candelaria en nuestro país conviven como si se tratase de un árbol de dos raíces (las raíces indígenas del México Prehispánico y la raíz judeo-cristiana aprendida de los españoles con la llegada de Hernán Cortés a Tenochtitlan), que danzan hasta encontrarse justo en el deleite de lo que hasta ahora realizamos como un ritual muy urbano: comer tamales!!!

Así que solo me queda decir, BUEN PROVECHO!!!

Fuentes de Información: