lunes, 30 de enero de 2012

Experiencia mata apariencia y expande la conciencia

“El que percibe la punta del iceberg se entretiene de apariencias, el que comprende al iceberg completo y el todo que lo contiene se nutre de experiencias”
Rox, Enero 2012

Es muy común, cierto?

Yo confieso que en muchas ocasiones me ha sucedido que solo veo un lado, un ángulo, la punta del iceberg de la circunstancia que se planta frente a mí. Es como si mi visión se hiciera la forma de un túnel alargado que me conectara con esa circunstancia, y que la forma de ese túnel es la que moldeara mi percepción, estrechándola.

Y es verdad que así se puede pasar uno la vida, creyendo que eso que vemos es la realidad completa, cuando simplemente es solo la apariencia de una fracción de ella.

Y así vamos, hasta aquel momento en que nos habita una sensación en que intuimos la sospecha de que hay algo mas allá de lo que vemos.

Es entonces cuando aceptamos abrir los sentidos, y comenzamos realmente a ver, escuchar y sentir otros ángulos distintos del mismo iceberg que habíamos creído mirar. Y para nuestra sorpresa vamos descubriendo lo enriquecedor que resulta comprender desde los zapatos de otros, dándonos cuenta que desde ese lugar ampliamos perspectiva de las circunstancias con ellos compartidas.

Así es, es posible comprender el iceberg completo de las circunstancias si aprendemos a mirar con otros ojos, y en ese camino de aprender a mirar vamos dejándonos tocar por la sensibilidad de otros…

Y  vinculando la sensibilidad de nuestras percepciones es como se nutren nuestras relaciones…
Y se nutren porque trascendemos las apariencias para tejer experiencias…
Y tejer experiencias expande la conciencia…

¡Un maravilloso circulo virtuoso!, cierto?

lunes, 23 de enero de 2012

Cuando la VERDAD nos reconcilia


A veces ahí estamos, en un momento en el que la relación se pone tensa…

Esa tensión que sabe amarga y que surge cuando la perspectiva de la realidad de uno es diametralmente diferente  a la perspectiva de la realidad del otro…

Entonces se teje una conversación entrelazada de “dimes y diretes” que básicamente son la expresión de los argumentos que cada quien consigue para hacer valer su perspectiva…

Y de pronto los hilos de esa conversación comienzan a enredarse de tal manera que se convierte en una masa crítica sin sentido donde cada uno defiende su punto de vista y quiere convencer al otro de la validez de su opinión…

Los ojos lloran, la voz se altera, la piel se eriza, los músculos se tensan, el estómago cruje, el rostro hace muecas, y las manos parlotean…

Y puede suceder que el pecho se expanda porque el corazón se quiera expresar, y si caemos en cuenta y nos sensibilizamos con esta sensación peculiar es inevitable abrirnos a la VERDAD, y solo así le damos un nuevo sentido a la experiencia cuando dejamos de argumentar la lógica con maña para expresar puros sentimientos de entraña…

A veces ahí estamos, en un momento en que la VERDAD nos reconcilia con el ser amado…

lunes, 16 de enero de 2012

El Placer de las Experiencias Espontáneas



 Hoy

Suelta y relájate…
Pues cuando te relajas dejas que las cosas fluyan...
Y cuando dejas que las cosas fluyan todo en tu vida se acomoda...
Agarra las experiencias, solo lo suficiente para que te sucedan, e inmediatamente da paso a lo que sigue...
Y si sueltas el control de tus planes ególatras, auguro que estarás fluyendo en el placentero río de las experiencias espontáneas…

lunes, 31 de octubre de 2011

La belleza de la sabia

 
En una cultura occidental donde la belleza se relaciona directamente con la juventud, es suficiente ser joven para ser considerada bonita.

¿Y si ser joven no es suficiente?

Así me sentí en muchos momentos de mi vida, que los años que había experimentado hasta entonces no me alcanzaban para acceder a una sabiduría que me permitiera tomar decisiones y actuar en mi bienestar y el de los demás.

Recuerdo que había momentos en que mi juventud me estorbaba, deseando incluso parecer más madura de aspecto para hacer valer mi palabra. Y así me sucedió muchas veces, que ser joven y bonita me fue insuficiente para vivir la vida que quería, porque yo quería una vida donde siendo joven también pudiera ser sabia.

Pero para ser sabia tenía que dejar de ser joven, y si dejaba de ser joven entonces corría el riesgo de dejar de ser bonita, ¡¡¡Ups!!!

Por lo menos esa era la creencia que se le había ocurrido a mi testaruda e inexperta lógica, y así también me lo confirmaban los íconos de belleza de los medios de comunicación y publicidad que deambulaban por todo mi entorno, y que se caracterizaban por ser en su mayoría mujeres jóvenes y de preferencia muy delgadas!

Este dilema me acompañó por muchos años, hasta que un día el texto de un libro -del cuál no recuerdo el título- me ayudo a ver con otros ojos. En ese libro la autora explicaba que cada vez que cumplimos años se suma una nueva edad  a nuestra experiencia de vida manteniendo al mismo tiempo las edades anteriores.

Por ejemplo, cuando una bebé crece y cumple 3 años e ingresa al kinder, en realidad en el interior de su ser sigue conservando la experiencia y la memoria corporal de todo cuando era bebé, y a los 3 años suma la experiencia y la memoria corporal de comenzar a ser una niña. De la misma forma esta niña cuando cumple los 13 años solo suma a su ser la experiencia y memoria corporal de comenzar a ser una adolescente, conservando así toda la experiencia de su ser bebé y su ser niña simultáneamente. Y así sucesivamente hasta incluir las etapas de mujer joven, mujer madura, y mujer anciana. Y lo mismo aplicado para cualquier ser humano.

Esta perspectiva del tiempo sobre la cronología del cuerpo y la edad de la mente me hacía ver lo importante que era celebrar un cumpleaños, que detrás de la algarabía y el gozo por recibir pastel y regalos estaba la honda necesidad de recapitular que tanto había aprendido y crecido por cada año vivido.

A mis 36 años de edad me encanta la idea de creer que conviven y co crean en mi una recién nacida, una bebé, una niña, una adolescente, una mujer joven y una mujer madura. Cada una con muchísimas experiencias de vida que se han memorizado en mi cuerpo en forma de huellas. Huellas que se manifiestan en marcas visibles y registros sensibles que le dan al cuerpo una auténtica belleza. ¿Te lo imaginas?, belleza pura expandida en el ciclo de mujer anciana!

En consecuencia, mi lógica de antaño se ha convertido en una intuitiva experiencia, y en el profundo sentido de que existen los “cuerpos sin edad” y las “mentes sin tiempo”, la conciencia que ocurre en el equilibrio del cuerpo y la mente se deja ver una gran verdad… 

“Es posible ser sabia sin dejar de ser joven, y que entre más sabia eres mas bella te sientes”


lunes, 3 de octubre de 2011

¿Persevero o me resigno?



¿Te ha sucedido que intentas realizar un propósito tantas veces sin éxito alguno, que estás a punto de tirar la toalla?

¿Cómo saber hasta donde seguir intentando? ¿En qué momento dejar de intentarlo y ocuparnos en lo que sigue?

Entre la perseverancia de insistir en lograr un propósito y la resignación al dejar de intentarlo, hay una brecha formada por una armoniosa mezcla de creencias y experiencias que nos van señalando el camino. 

Mientras exista una mínima inspiración que nos motive a seguir, habrá suficiente valor para continuar, tal vez lo único que falte sea hacernos una pregunta angular…

¿Estoy consciente de los posibles cambios que sucederán en mi vida si lo logro?

¡Auguro que dentro de todas las respuestas que encuentres a esta pregunta precisa, sabrás si resignarte o perseverar!